EDITORIAL: Hoy, juramos sostener en nuestros rostros, cada sonrisa que de ellos emane. Hoy, las miradas que contemplan esas sonrisas, serán los argumentos suficientes para dar cuenta que, cuando recuperamos la sonrisa, se desvanece la ironía, cambia de domicilio el desencuentro, se alistan las caricias. En enorme péndulo, se agitan los brazos; se escuchan voces que ahora, también sonríen. Se escucha cantar a la vida misma y eso, es todo un privilegio.
“BIENVENIDOS A LA TROMPETA” “GRACIAS, POR ESTAR AHÍ”

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