
La salud de nuestros jubilados no puede esperar. Un delicado caso de desidia médica encendió las alarmas en la ciudad: los familiares de un afiliado en internación domiciliaria debieron recurrir a la justicia tras sufrir el completo abandono de su médica de cabecera y una atención deficiente en el sanatorio Rosendo García.
Según la denuncia, la profesional ignoró los pedidos urgentes de insumos vitales (como colchón antiescaras y medicación) y luego se limitó a avisar por mensaje que renunciaba, aunque legalmente seguía en funciones.
Ante la gravedad, el abogado sanlorencino Gabriel Filippini asumió la representación de la familia. Si bien destacó la rápida respuesta de los empleados y el nuevo delegado de la sede local de PAMI para destrabar el caso, el letrado exigió cambios urgentes de fondo para todo el Cordón Industrial:
"Es inaceptable que se obligue a los afiliados a trasladarse a Rosario y encima se los someta a la espera de resoluciones centralizadas", expresó Filippini. La voluntad del personal local está, pero sin recursos, la salud de los adultos mayores sigue en riesgo.
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